Avui centrarem l’atenció del blog en Rancière, filòsof francès autor del llibre: El mestre ignorant. Un sagaç llibre fet possible a través de la recuperació d’un personatge singular de la història de l’educació : Joseph Jacotot. El llibre problematitza una qüestió política fonamental: la igualtat. L’educació, la filosofia i la política teixeixen la trama d’aquesta obra altsonant i provocadora.
Així, començarem a abordar el tema que ens ocupa dient que: l’acció política progressista afirma que l’educació tindria com a tasca fonamental intentar pal.liar les contradiccions de classe, que l’escola hauria de funcionar com a reguladora de les desigualtats de classes socials i garantitzant els mecanismes o estratègies que convergeixin cap a la igualtat d’oportunitats.
Però el mestre ignorant ataca un recurs clàssic que impedeix l’avenç cap a la igualtat: l’explicació! . Sí, l’explicació que segons Jacotot-Rancière divideix el món en dos: entre els que saben i els que no saben; els que expliquen i els que escolten i aprenen. Tota ensenyansa clàssica es basa en aquesta idea suposadament neutral de l’explicació-transmissió. Transmissió que es posteriorment supervisada pel mestre, aquest fet “irrita” a Jacotot-Rancière, segons ell: “un mestre que explica i controla després la fidelitat del que s’ha après es un “embrutador”, algú que no emancipa sinó que instal.la a l’altre en un món de rangs, consolidat i natural.”
Doncs què ensenya un mestre que emancipa, a diferència del que explica i per tant en paraules de Jacotot-Rancière “embruta”?, En que consisteix aquest magisteri diferent?. En base a la pregunta i sempre fidels a la corrent de pensament Educatiu-filosòfic-polític de Jacotot-Rancière direm que: el que s’ensenya quan s’emancipa és a utilitzar la pròpia Intel.ligència. L’escandalosa possibilitat del mestre ignorant és que no es tracta d’ensenyar el pròpi saber, ni tan sols cal tenir saber. La funció del mestre ignorant serà plantejar a l’alumne un repte del qual no pugui sortir. Es tracta d’interrogar a un igual però no com un coneixedor que ja sap totes les respostes. El que ensenya emancipant sap que ell també està aprenent i les respostes de l’altre són noves preguntes per ell. La paraula circula entre tots i no en una direcció única. La veritable eina-motor del “mètode” es la permissivitat que cadascú tenia per dir el que pensava; tal mètode permetia que cadascú parles no com a mestre o com a alumne sinó com a homes i com a dones. Es a dir, que parlessin no com aquell que esta essent examinat sinó com a aquell que parla perquè li interessa el que pot dir. I és que com molt bé reflexa Rancière, no es tracta d’explicar el que els científics, artistes, filòsofs diuen o fan sinó que es tracta de ser d’alguna manera científics, artistes i filòsofs!!
El mestre ignorant es caracteritza bàsicament per “tres interrogants” que mai hauria de deixar de preguntar-se: “i tu que veus? “i tu que penses? I tu que faries? . Les respostes passarien a ser una conquesta de cada alumne, sobre els sabers, sobre el món i sobre ell mateix. I l’únic imperatiu que el mestre ignorant ha de sostenir amb fermesa sobre l’alumne és: tu pots!’Aquesta consigna juntament amb els tres interrogants plantejats potencia les possibilitats de cadascú. Però segons Rancière tota la pràctica de l’ensenyansa universal es resumeix en la pregunta: i tu que penses?
Arribats en aquest punt algú es podria preguntar: doncs si la tasca docent del mestre ignorant no es tracta de transmetre coneixements, aleshores, tothom podria ser un mestre emancipador? Efectivament!!! Sempre hi quan faci pròpi el triple questionament més l’imperatiu : tu pots!!!
No és difícil entreveure una veta anarquista a la mèdula del plantejament político pedagògic que Rancière realsa de Jacotot: ensenyar i aprendre en un vincle directe entre els individus sense mediacions.
La paradoxa del mestre emancipador, com hem pogut veure fins ara, és que emancipa sense constituïr-se ni en líder, ni en guia, ho fa només apostant pel que cadascu pot fer, dipositant confiança en l’individu!


Otro interesantísimo artículo, que me despierta algunas dudas que, como decíamos ayer, me mueven a escribir de nuevo.
Para que el maestro ignorante sea capaz de dialogar de igual a igual con los alumnos/as de tal forma que las ideas fluyan en ambas direcciones y puedan modificar los roles tradicionales enseñante-aprendiz, es necesario que previamente haya ciertas capacidades en ambas partes.
Primero, la de interactuar. Llamo la atención con este punto no sólo sobre los alumnos/as con deficiencias de algún tipo que impidan o dificulten dicha comunicación, sino también para traer a primer plano otros factores del proceso como la edad, los niveles madurativos e incluso el bagaje familiar.
En segundo término, pienso en la necesidad que tiene el maestro ignorante de usar una interacción no coercitiva. Y, claro, se me aparece en la cabeza y aplastándolo todo, el propio sistema educativo, no tanto desde un punto de vista ideológico o político, sino, sobre todo, burocrático.
Y por último, en estos tiempos que corren, me atrevo a señalar como nuevo condicionante la voluntad mutua para la interacción. El maestro tiene que querer establecerla (y estar en condiciones personales y profesionales de hacerlo) y el alumno también. Y no dejo de pensar que un gran tramo educativo se auto-apellida "obligatorio", marcado por horarios estrictos de reparto de asignaturas, de tareas concretas y de, permítame que sonría, objetivos "mínimos".
A pesar de todo, concluyo ya, no deja de darme vueltas la idea de como acercar a mi propia práctica el triple interrogante y el imperativo. Estoy casi convencido de que, más que por una metodología o por una ideología, el maestro emancipador lo es por un actitud. Y es una actitud que me gustaría tener.
Escribir en este recuadro tan pequeñito me hace olvidar cosas importantes, como el hecho de agradecer su atención a mi comentario de ayer y hacer constar lo agradables de leer que me resultan sus artículos.
Un cordial saludo y disculpe que me haya extendido tanto en el comentario. No quisiera hacerle perder el tiempo.
Partiendo de su aportación en tanto que dice: -“Para que el maestro ignorante sea capaz de dialogar de igual a igual con los alumnos/as de tal forma que las ideas fluyan en ambas direcciones y puedan modificar los roles tradicionales enseñante-aprendiz, es necesario que previamente haya ciertas capacidades en ambas partes.” - Mi respuesta a esta aportación seria: sí y no. A ver, claro que es necesario que maestro y alumno tengan unas capacidades mínimas, pero son las mínimas que todo ser humano posee. Como bien dice, en primer lugar se debe tener capacidad para interactuar. Sí, pero el hecho de que el alumno tenga alguna discapacidad, tenga corta edad … no es sinónimo de que no sepa/pueda interactuar. El maestro ignorante a partir siempre de su triple cuestionamiento ha de inducir al alumno a tal interacción: a pesar y a responder a .las preguntas: -y tu que ves?, y tu que piensas? Y tu que harías?- Animándole a través del único imperativo que se le permite utilizar: -tu puedes!- El maestro ignorante no pide tener grandes saberes teóricos (conocimientos-teóricos tal y como los entendemos des de un punto de vista institucional...). En referencia con la tercera capacidad que expone como necesaria:- “ El maestro tiene que querer establecerla (y estar en condiciones personales y profesionales de hacerlo) y el alumno también.” - Claro está que maestro y alumno tienen que estar en condiciones de querer establecer tal interacción pero es que no estamos hablando de una interacción preestablecida entre ambos sino de una interacción que provoca el maestro ignorante sin previo aviso y a la que el alumno se adhiere sin darse cuenta. Podríamos decir que el alumno entra a formar parte del juego sin saber a que esta jugando. Como he dicho en el texto maestro ignorante puede ser cualquiera, el único requisito es saber emplear el triple cuestionamiento y el imperativo para dar ánimos. Hoy día, hay muchos maestros ignorantes en nuestras instiuciones. Sin ir más allá, en los extraescolares de refuerzo (aún que a la universidad también ocurre muy a menudo y puede que en la primaria, en la secundaria o en batxilleratos también ocurra) hay mucha gente que enseña por ejemplo matemáticas sin tener ni idea de matemáticas y quien dice matemáticas dice ingles o ciencias o cualquiera otra materia curricular. Como lo hace el maestro ignorante para enseñar matemáticas? pues empleando el triple cuestionamiento y el imperativo:- tu puedes!- Hasta que el alumno adquiere una confianza tan grande en sus capacidades que acaba por resolver el problema el solito. -Que ha hecho el maestro ignorante?- Pues simplemente hacer que observe, que piense y que reflexione/razone animándole siempre en tal tarea. Yo personalmente, no pienso que sea malo ser un maestro ignorante, porqué no es que por tener pocos “conocimientos- libro-teóricos” el alumno salga de la clase sin aprender nada, no!!. Digamos que seria un modo de “relación solidaria” con la que todos aprenden a través del dicho intercanvio de ideas (que repito, no deben porqué ser ideas fonamentadas en grandes “conocimientos libro-teóricos”). El maestro ignorante induce al alumno a que piense por si mismo (no se lo dan todo “masticado”; en palabras de Rancière no le embruteces con una explicación) y a la vez el maestro que no sabe mucho del tema aprende con las ideas, razonamientos, aportaciones… del alumno. Es decir, que con esto hemos llegado a la igualdad, objetivo final de Rancière. El maestro enseña al alumno (entendiendo el termino enseñar lejos de la conceptualización que le da la enseñanza clásica: -explicar y escuchar-) a la vez el alumno enseña al maestro. Como bien dice es una “postura”… llamémosle postura, llamémosle actitud… difícil de adoptar dentro de un sistema de enseñanza con un currículo de enseñanza tan marcado, que nos pide el acumplimiento de ciertos objetivos etc, etc, etc.. dentro de una sociedad con una “mentalidad tan cerrada “ en el sentido de “debemos empapar a nuestros hijos con las explicaciones que traen los libros… cuantas más explicaciones y “conocimientos libro-teoricos” tengan mejor… para ellos el maestro que no haga esto no es maestro ni es nada… ) En fin… me he alargado un poco y no sé si me he ido demasiado del tema.
Gracias por leerme, me alegra saber que le gusta/interesa lo que escribo.
Saludos.